La industria textil argentina enfrenta una crisis marcada por la caída de las ventas, el aumento de los costos de producción y la apertura a las importaciones.

En una tienda de ropa barata de Miami Beach, cuatro argentinos revuelven percheros, eligen prendas sin entrar a un probador y arman una empinada montaña en el carrito de compras.

“Vinimos a comprar ropa a Estados Unidos porque los precios están mucho más bajos que en Argentina”, dice Macarena, de 29 años, en su primer día de visita en la ciudad.

Para los argentinos que pueden viajar al exterior, comprar ropa en Miami –o más cerca, en Santiago de Chile– se ha convertido en uno de los principales incentivos a la hora de subirse a un avión.

“Antes de viajar, organicé mis gastos para traer el dinero suficiente y consideré el espacio que tenía que dejar en la valija para volver con la ropa que compraría”, agrega Macarena.

Mientras llenan su carrito de compras en Miami, en Argentina muchos hacen rendir sus desgastados pantalones, se acercan a tiendas de usados y apelan a la financiación en cuotas con altos intereses para renovar su vestimenta.

Según un informe de la Secretaría de Comercio de Argentina de marzo del año pasado, Argentina es el país con la indumentaria más cara de la región.

El estudio encontró que una remera de una marca internacional puede llegar a costar en el país un 95% más que en Brasil, antes de la reducción de los aranceles a la importación de productos textiles dispuesto por el gobierno de Javier Milei.

Una visitante argentina con una maleta para transportar sus compras en el centro comercial Parque Arauco, en Santiago de Chile, el viernes 3 de octubre de 2025.
Pie de foto,Muchos argentinos llevan maletas para hacer sus compras en los centros comerciales de Chile.

Hace varios años que los precios de la ropa en Argentina son un tema de discusión que divide a los argentinos.