Max Navarro De Policias de Costa Rica. Facebook La Dirección General de Migración y Extranjería deportó este martes a 26 ciudadanos colombianos y ecuatorianos condenados o procesados por delitos como narcotráfico, venta de drogas, portación ilegal de armas y asaltos, en una operación coordinada que refuerza la política de control migratorio del Gobierno. Los deportados fueron trasladados en un vuelo charter desde la Base 2 del Servicio de Vigilancia Aérea hacia Bogotá y Quito, según confirmó el Comisionado Edwin Miranda, director general de la Policía de Migración. En una acción conjunta entre la Dirección General de Migración y Extranjería, el Ministerio de Seguridad Pública y el Poder Judicial, Costa Rica concretó este 30 de junio de 2026 la deportación de 26 extranjeros de nacionalidad colombiana y ecuatoriana. Los individuos, que cumplieron condenas o enfrentaban procesos judiciales por narcotráfico, comercialización de drogas en la denominada “zona dominical” de San José, porte ilegal de armas y asaltos, fueron trasladados directamente desde el Centro Penitenciario La Reforma hacia un avión de la Policía de Migración en la Base 2 del Servicio de Vigilancia Aérea. El Comisionado Edwin Miranda detalló que los deportados fueron detenidos por Migración inmediatamente después de cumplir sus respectivas sanciones penales, activando el procedimiento de expulsión administrativa previsto en la Ley General de Migración y Extranjería. El vuelo charter tiene como destinos finales el aeropuerto El Dorado en Bogotá, Colombia, y el aeropuerto Mariscal Sucre en Quito, Ecuador. Desde el punto de vista político-institucional, esta operación refleja la prioridad del Gobierno en materia de seguridad y control de fronteras. La deportación masiva envía un mensaje claro de tolerancia cero hacia la delincuencia transnacional y busca disuadir la llegada de personas con antecedentes delictivos. Se enmarca en una estrategia más amplia de colaboración con países de la región para el intercambio de información migratoria y penal. Las implicaciones son múltiples. En primer lugar, contribuye a reducir la presión sobre el sistema penitenciario costarricense, que enfrenta sobrecarga crónica. En segundo lugar, fortalece la percepción de seguridad en zonas urbanas afectadas por microtráfico y delitos contra la propiedad. Según datos oficiales, los delitos vinculados a extranjeros representan un porcentaje relevante en ciertas modalidades criminales en el Gran Área Metropolitana. El Comisionado Miranda enfatizó que estas acciones se realizan respetando los derechos humanos y los procedimientos legales, incluyendo la verificación de que los deportados no enfrenten riesgos de persecución en sus países de origen. La coordinación interinstitucional entre Migración, Fuerza Pública, el Organismo de Investigación Judicial y el Ministerio Público fue clave para el éxito de la operación. Para Costa Rica, que mantiene una tradición de acogida humanitaria pero también enfrenta desafíos por flujos migratorios irregulares, este tipo de medidas equilibra la política migratoria. Expertos en seguridad señalan que la deportación de personas con antecedentes penales graves ayuda a prevenir la reincidencia y fortalece la confianza ciudadana en las instituciones. Esta deportación no es un hecho aislado, sino parte de una política sostenida. En los últimos meses, Migración ha intensificado operativos en todo el territorio, priorizando la expulsión de personas que representan un riesgo para la seguridad pública. Las autoridades indicaron que continuarán estas acciones de manera sistemática, siempre dentro del marco legal. La operación de hoy demuestra la capacidad operativa de la Policía de Migración y su articulación con otras instituciones del Estado. Representa un avance concreto en la lucha contra la delincuencia internacional que afecta al país, al tiempo que mantiene el respeto a los procedimientos migratorios regulares. Navegación de entradas Espectacular cacería de droga en el territorio marítimo costarricense El Ministro Gerald Campos inspecciona la construcción del moderno Centro de Mando Tecnológico C5 en San Francisco de Dos Ríos