Max Navarro Policía de Fronteras localizó 5.136 unidades de licor ocultas en una bodega improvisada a orillas del río Sixaola. El operativo forma parte de las acciones permanentes contra el comercio ilícito y la evasión fiscal en las zonas fronterizas del país. La lucha contra el contrabando continúa en las fronteras de Costa Rica. Un nuevo operativo de la Policía de Fronteras permitió localizar y decomisar 5.136 unidades de licor en la ribera costarricense del río Sixaola, en la zona limítrofe con Panamá. El hallazgo se produjo durante un recorrido de vigilancia sobre las aguas del río. Los oficiales divisaron en tierra varias cajas que se encontraban ocultas en una especie de bodega improvisada a la orilla del cauce. Al inspeccionar el lugar, las autoridades encontraron una importante cantidad de bebidas alcohólicas de diferentes presentaciones. Entre lo decomisado se encontraban cervezas, latas de ron y botellas de vodka. La intervención constituye un nuevo golpe a las actividades relacionadas con el ingreso y comercialización irregular de mercancías en la frontera sur. “En este Gobierno no vamos a tolerar a los evasores” La acción policial se enmarca en la política de las autoridades de reforzar los controles contra el contrabando y la evasión fiscal. El mensaje del Gobierno es directo: “En este Gobierno no vamos a tolerar a los evasores”. La posición oficial coloca el combate al comercio ilícito como una tarea permanente, especialmente en las zonas fronterizas, donde las condiciones geográficas pueden ser aprovechadas para intentar introducir mercancías sin cumplir con los controles establecidos. La Dirección de la Policía de Fronteras tiene entre sus funciones realizar patrullajes permanentes, prevenir delitos nacionales e internacionales en las franjas fronterizas y coordinar acciones con otras instituciones nacionales y organismos extranjeros. En este caso, la vigilancia sobre el río Sixaola permitió detectar una operación de almacenamiento de licor que de otra manera podría haber terminado ingresando al circuito comercial informal. Un problema que afecta la recaudación El contrabando de bebidas alcohólicas no representa únicamente una competencia irregular para los comercios que cumplen con sus obligaciones. También implica una afectación potencial a la recaudación tributaria cuando mercancías ingresan al territorio nacional sin cumplir los procedimientos y pagos correspondientes. La propia experiencia de la Policía de Fronteras muestra que Sixaola constituye uno de los puntos donde históricamente se han concentrado importantes decomisos de licor. Durante 2024, por ejemplo, la Policía de Fronteras decomisó 51.381 unidades de diferentes tipos de licor en todo el país. De esa cantidad, 27.812 unidades fueron decomisadas en Sixaola, equivalentes a más de la mitad del total registrado por ese cuerpo policial durante ese año. Los datos permiten dimensionar la importancia de mantener vigilancia constante en esta zona fronteriza. No es un operativo aislado El decomiso de Sixaola se suma a otras intervenciones realizadas durante 2026 contra el comercio irregular de bebidas alcohólicas. En julio, por ejemplo, la Fuerza Pública decomisó en Coto Brus dos cargamentos de licores presuntamente introducidos de manera ilegal al país. En total fueron 4.923 unidades, cuyo valor estimado en el mercado nacional rondaba los ¢5 millones. Las autoridades indicaron que los cargamentos carecían de documentación que acreditara el pago de los impuestos correspondientes y de los registros sanitarios requeridos. También en julio, en Paso Canoas, las autoridades interceptaron otro cargamento de 2.049 unidades de licor presuntamente transportado de manera irregular. El operativo incluyó la aprehensión de un hombre que, según el reporte policial, habría realizado maniobras peligrosas para impedir la intervención de los oficiales. Estos casos muestran que los controles no se concentran exclusivamente en un punto de la frontera sur. Vigilancia permanente en las fronteras El trabajo de la Policía de Fronteras comprende patrullajes terrestres y acuáticos, controles preventivos, labores de inteligencia y coordinación con otras instituciones encargadas de combatir delitos económicos y actividades ilícitas. La institución señala que sus operaciones buscan detectar nuevas modalidades utilizadas por organizaciones dedicadas al comercio ilícito y fortalecer la capacidad de respuesta en las zonas fronterizas. En el caso de Sixaola, la vigilancia sobre el río volvió a demostrar la importancia de los patrullajes para detectar mercancías escondidas en lugares utilizados como puntos de almacenamiento temporal. El decomiso de las 5.136 unidades de licor representa, por tanto, una intervención relevante dentro de esa estrategia. Gobierno mantiene presión contra la evasión El mensaje de las autoridades apunta a mantener los controles y evitar que el territorio nacional sea utilizado para introducir mercancías fuera de los canales legales. La lucha contra la evasión fiscal y el contrabando requiere precisamente de controles fronterizos, coordinación institucional y presencia policial constante. En ese contexto, cada decomiso evita que mercancía presuntamente ingresada de manera irregular llegue posteriormente al mercado nacional. El operativo realizado en las riberas del Sixaola deja así un resultado concreto: más de cinco mil unidades de licor fueron retiradas de una posible ruta de comercio ilícito. Mientras las autoridades continúan reforzando la vigilancia fronteriza, el Gobierno sostiene su mensaje de tolerancia cero frente a quienes intenten evadir los controles y obligaciones establecidos por la legislación costarricense. La lucha contra el contrabando continúa y Sixaola vuelve a convertirse en escenario de una importante intervención policial. Navegación de entradas ¡Se acabó la impunidad! Fuerzas de Tarea de Alajuela operan sin descanso en los puntos críticos