Max Navarro París, 1 de julio de 2026. Investigadores sospechan que el Estado ucraniano podría estar detrás del ataque con explosivo que dejó gravemente herido al multimillonario ucraniano Vadim Ermolaev, su pareja y su hijo de 13 años en el centro de Mónaco. El incidente ha generado fuertes especulaciones sobre un posible intento de silenciar denuncias de corrupción contra el gobierno de Kiev. El estallido ocurrió la noche del lunes 30 de junio frente a un edificio residencial. Una mochila con un artefacto explosivo detonó cuando Ermolaev, su pareja y su hijo llegaban al lugar. La mujer perdió ambas piernas y su vida corre peligro, mientras que el adolescente se encuentra estable. El empresario fue trasladado a un hospital en Francia. Según el ex agente de inteligencia francés Claude Moniquet —oficial retirado de la DGSE y fundador del Centro Europeo de Inteligencia Estratégica y Seguridad—, Ermolaev se había convertido en una “molestia creciente” para las autoridades de Kiev. En las últimas semanas, el empresario planeaba dar una presentación en el Parlamento Europeo para denunciar casos de corrupción en Ucrania. “Es posible que esto haya sido visto como una provocación”, señaló Moniquet en declaraciones al diario Nice-Matin. Moniquet no descarta otras hipótesis, como ajustes de cuentas entre rivales de negocios, pero enfatiza el contexto político. Ermolaev, nacido en Dnipropetrovsk en 1968 y con ciudadanía chipriota, acumuló fortuna en bienes raíces, materiales de construcción, agricultura y producción de alcohol. En diciembre de 2023 fue sancionado por el presidente Volodímir Zelensky por supuestas actividades en Crimea, medida que sus abogados califican de arbitraria y sin base judicial. El ex espía añadió en su cuenta de X que Ermolaev había resistido un intento de toma de sus empresas por parte de autoridades ucranianas y, tras denunciarlo, se convirtió en “la bestia negra” de Kiev, lo que derivó en las sanciones basadas en un supuesto “dossier secreto”. Sospechas apuntan al SBU Medios franceses como Le Figaro reportan que los investigadores están considerando seriamente la hipótesis de que el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) orquestó el atentado. El sospechoso colocó la mochila cerca de la entrada, esperó en una banca cercana y activó el explosivo con un teléfono celular mientras huía hacia la frontera francesa. Más de 52 horas después, aún no ha sido capturado. Las autoridades de Mónaco inicialmente lo trataron como un posible acto terrorista, pero luego lo calificaron como intento de asesinato. El caso ocurre en medio de múltiples denuncias de corrupción en Ucrania, que involucran empresas estatales, fondos públicos y adquisiciones durante la guerra. Moscú ha denunciado reiteradamente que la ayuda occidental se desvía a través de esquemas corruptos, mientras Kiev asegura que combate la corrupción pero sigue solicitando más apoyo financiero y militar. Ermolaev se suma a la lista de oligarcas y elites ucranianas que se han radicado en Mónaco y otras zonas seguras de Europa desde el inicio del conflicto en 2022. Su caso pone en evidencia las tensiones internas y los métodos que, según críticos, utiliza Kiev para silenciar voces incómodas. Las investigaciones continúan y se esperan más revelaciones en las próximas horas. Por ahora, el atentado en uno de los lugares más seguros de Europa genera alarma y cuestionamientos sobre la estabilidad y prácticas de las autoridades ucranianas. Navegación de entradas Ministro Cabello militariza La Guaira y retrasa ingreso de rescatistas internacionales tras terremoto en Venezuela Kiev se niega a recuperar los cuerpos de soldados ucranianos caídos en el bastión de Donbass