Max Navarro Edificios en Ciudad de Panamá Ayer lunes 25 de mayo, Panamá vivió una nueva jornada de interrupciones en el suministro eléctrico que afectaron a miles de usuarios en la región metropolitana y la provincia de Colón, dejando semáforos sin funcionar, comercios paralizados y miles de panameños preguntándose una vez más por la estabilidad del sistema. Según reportes de empresas distribuidoras como ENSA y la Empresa de Transmisión Eléctrica (Etesa), una incidencia técnica en la red de alta tensión provocó la salida de carga en el Sistema Interconectado Nacional (SIN). Versiones iniciales apuntaron a una falla originada en la planta generadora de Cobre Panamá alrededor de las 11:59 a.m., que afectó directamente a más de 29,000 clientes en áreas clave de la capital. El servicio se restableció progresivamente en un lapso aproximado de siete minutos en muchos sectores, aunque algunos reportes indicaron afectaciones más prolongadas en Colón. Cobre Panamá emitió un comunicado desmintiendo responsabilidad directa en el incidente, aclarando que no tuvieron relación con el apagón registrado ese lunes. Mientras tanto, Etesa reportó daños en líneas de transmisión de 115 kV, posiblemente vinculados a condiciones climáticas o sobrecargas en la infraestructura. La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) ha iniciado las investigaciones correspondientes para determinar responsabilidades y evitar recurrencias. Caos en las calles y afectaciones múltiples Los cortes generaron un verdadero caos vehicular en la Ciudad de Panamá. Sin semáforos operativos en zonas como San Francisco, el Centro Bancario, Curundú, Casco Antiguo, San Miguelito, Villa Lucre y otras, el tráfico colapsó durante las horas pico. Ciudadanos reportaron largas filas en cajeros automáticos, pérdidas en comercios que dependen de refrigeración y dificultades para quienes requieren equipos médicos eléctricos en sus hogares. En Colón, la interrupción también impactó la potabilizadora de Chilibre, afectando temporalmente el suministro de agua potable. Cuadrillas técnicas de Etesa se movilizaron rápidamente para inspeccionar y reparar las líneas afectadas. ENSA, por su parte, confirmó que la falla fue ajena a su red de distribución y formó parte de un evento mayor en el SIN. Este no es un incidente aislado. Panamá ha enfrentado varios eventos de este tipo en los últimos meses, lo que ha puesto en evidencia las vulnerabilidades de la infraestructura eléctrica nacional. A pesar de los mantenimientos programados anunciados por ENSA para esa misma semana (que incluían mejoras en Colon, San Miguelito y otras áreas), la red parece no resistir las demandas actuales. El sarcasmo de la “reciprocidad energética” Resulta particularmente irónico que, mientras Panamá lidia con estos problemas internos para mantener la luz encendida en su propio territorio, su gobierno haya amenazado recientemente con suspender las exportaciones de electricidad a Costa Rica. El presidente José Raúl Mulino, en declaraciones de hace pocos días, invocó el principio de “reciprocidad” ante tensiones comerciales y anunció que, “por lo pronto, no hay venta de energía a Costa Rica”. Es decir: un país que no logra manejar de forma confiable su propio sistema eléctrico se da el lujo de amenazar con cortar suministro a un vecino. Mientras tanto, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) ya había confirmado con anterioridad que Costa Rica no tiene contratos firmes de compra de energía con Panamá, no está importando electricidad de ese origen y no proyecta hacerlo durante el resto de 2026. El sistema costarricense cuenta con recursos suficientes para atender su demanda nacional. Esta postura panameña, enmarcada en disputas comerciales por productos agrícolas que se arrastran desde 2019, parece más un gesto político que una medida basada en realidades técnicas. Mientras Mulino habla de proteger a los panameños, miles de ellos quedaron a oscuras ayer, cuestionando la capacidad real del país para garantizar un servicio básico y esencial. Antecedentes y desafíos estructurales del sistema eléctrico panameño El Sistema Interconectado Nacional de Panamá depende de una combinación de generación hidroeléctrica, térmica y, en menor medida, otras fuentes. La interconexión regional con Centroamérica permite intercambios energéticos, pero también expone vulnerabilidades cuando ocurren fallos en plantas clave o líneas de transmisión. Empresas como ENSA y Etesa han reportado mejoras en indicadores técnicos (hasta un 20% según ASEP en algunos aspectos), gracias a planes de fiscalización y mantenimientos preventivos. Sin embargo, eventos como el de ayer demuestran que aún hay mucho por hacer en materia de redundancia, modernización de infraestructura y respuesta rápida ante contingencias. La ASEP, como ente regulador, juega un rol clave. En el pasado ha anunciado peritajes e investigaciones tras apagones mayores, pero la población exige resultados concretos: menos interrupciones y mayor confiabilidad. El crecimiento económico de Panamá, con su canal, zonas francas y sector servicios, requiere un suministro eléctrico estable que actualmente parece frágil. Reacciones y medidas a futuro Hasta el momento, no se han reportado declaraciones oficiales del presidente Mulino sobre el incidente de ayer. Autoridades de Etesa y ENSA han enfocado sus comunicados en el restablecimiento del servicio y la investigación de causas. Ciudadanos en redes y medios locales expresan frustración ante la recurrencia de estos eventos. Expertos consultados en medios panameños señalan la necesidad de invertir más en mantenimiento predictivo, diversificar la matriz energética y fortalecer la coordinación entre generadores, transmisores y distribuidores. Mientras Panamá discute reciprocidad con Costa Rica, quizás debería priorizar la “reciprocidad” con sus propios ciudadanos: luz confiable a cambio de las tarifas que pagan. Navegación de entradas Maduro y Cilia Flores publican mensaje desde prisión en Estados Unidos Rusia urge a extranjeros y diplomáticos a abandonar Kiev ante nuevos ataques de represalia por ataque a edificio de estudiantes.