Advertencia: Si usted salió encapuchado jugando de revolucionario de cafetería mientras hacía mierda edificios públicos… vaya cerrando Facebook y escondiendo el pasamontañas del “Che Guevara edición outlet”.

₡38 MILLONES EN DAÑOS, EDIFICIOS HECHOS MIERDA Y LOS “REVOLUCIONARIOS” JUGANDO DE MÁRTIRES

La revolución de los cobardes encapuchados

Hay algo profundamente ridículo en esta nueva generación de pseudo revolucionarios universitarios que se creen protagonistas de un documental de izquierda latinoamericana porque tomaron edificios públicos, rayaron paredes, despedazaron infraestructura y dejaron un hueco de casi ₡38 millones… mientras subían historias a Instagram desde el iPhone y jugaban de mártires oprimidos desde cafeterías donde un cappuccino cuesta más que una jornada agrícola.

Porque esa es la palabra correcta: vándalos.

-No “luchadores sociales”.

-No “resistencia estudiantil”.

Vándalos.

La protesta social legítima existe y es necesaria. Lo que NO existe es el derecho de agarrar la universidad pública más importante del país y convertirla en un precario ideológico administrado por carajillos con complejo de Che Guevara y madurez emocional de barra brava.

Y claro… siempre aparecen los sospechosos habituales. Los eternos parásitos ideológicos que llevan años pudriéndole las raíces a la UCR. Los mismos que convierten estudiantes en carne de cañón política mientras hablan de “conciencia social” con una superioridad moral tan falsa que ya casi da ternura.

Porque esa es la estafa más vieja del manual.

Agarran cualquier acto de vandalismo, le pegan una bandera, le meten tres consignas recicladas de 1972 y mágicamente pretenden transformarlo en “lucha social”.

No mi hermano… si usted destruye propiedad pública, rompe cámaras, raya edificios y deja daños millonarios, usted no es un revolucionario.

Usted es un chata con vocabulario sociológico.

Y lo más asqueroso de todo esto es que los “comandantes políticos” de estos grupos nunca aparecen cuando toca pagar daños o asumir responsabilidades. Ahí sí se evaporan más rápido que la higiene mental en una asamblea universitaria del FA.

Pero mientras tanto los chinean, los protegen, los justifican y les siguen lavando la jupa a generaciones enteras de estudiantes haciéndoles creer que destruir propiedad pública es una especie de rito revolucionario universitario.

Los valientes… con la cara tapada

Qué curioso este nuevo modelo de valentía.

-Se cubren la cara.

-Se esconden detrás de pañuelos.

-No dan nombres.

-No asumen consecuencias.

-No responden por nada.

Pero se sienten revolucionarios.

Mae… parecen más una banda improvisada entrando a ganarse unas birras robadas en una licorera que estudiantes defendiendo el FEES.

Y después se indignan cuando alguien les dice cobardes.

Hermano… si usted cree tanto en su causa, ¿por qué anda vestido como sospechoso de expediente judicial?

Porque esa es la realidad incómoda que ciertos sectores políticos jamás quieren admitir: cuando usted ocupa edificios públicos, destruye infraestructura, afecta servicios, compromete seguridad, genera gastos millonarios y paraliza funciones institucionales… usted dejó de protestar hace rato.

Usted está haciendo vandalismo con soundtrack revolucionario.

Y no, pintar “revolución” en una pared no convierte el daño en arte político. Sigue siendo un montón de adultos funcionales jugando de insurgencia tropical patrocinada por café chorreado, humo ideológico y consignas recicladas que ni Cuba quiere ya.

₡38 millones… que pagamos todos los de siempre

Aquí viene la parte hermosa de esta “lucha social”.

-Horas extra.

-Equipos hechos mierda.

-Infraestructura tecnológica dañada.

-Sistemas de seguridad afectados.

-Pintura.

-Reparaciones.

-Limpieza.

-Restauración.

₡37.890.190.

¿Y quién putas paga eso? …..Nosotros.

El ciudadano que se levanta a las 4 de la mañana a bretear.

La señora que pasa 12 horas pulseándola. La gente que probablemente jamás podrá entrar a la UCR porque está demasiado ocupada sobreviviendo mientras este montón de iluminados, hijos de papi y mami que se dejan las becas estudiantiles de otros jóvenes que en realidad las necesitan, profesionales del caos juegan a la revolución universitaria financiada por papi Estado.

Pero claro… después salen hablando de “defender la educación pública”.

La defienden exactamente igual que un pirómano defiende un bosque.

La UCR tiene que dejarse de cobardías y mangonadas

La universidad tiene un problema gravísimo: lleva años confundiendo tolerancia con debilidad y pluralidad con alcahuetería ideológica.

Y por miedo a ciertos grupos políticos, por miedo al berrinche ideológico y por miedo a que les griten “represores”, han permitido que pequeños grupos radicalizados conviertan la UCR en un laboratorio permanente de caos performático y narcisismo revolucionario.

Ya basta.

La universidad tiene que sentar un precedente brutal.

-Investigaciones.

-Sanciones.

-Cobro de daños.

-Procesos disciplinarios.

-Expulsiones si corresponde.

-Denuncias penales si aplica.

Porque si después de ₡38 millones en daños no pasa absolutamente nada, entonces el mensaje institucional es clarísimo: “Destruyan tranquilos. Aquí no pasa nada mientras usen pañuelo palestino y le llamen lucha social”.

Y eso sería una absoluta vergüenza institucional.

Porque ninguna institución seria puede sobrevivir cuando el vandalismo recibe trato preferencial solo porque viene maquillado de discurso universitario y envuelto en propaganda política barata.

La protesta social no es licencia para actuar como salvajes

El propio Consejo Universitario ya tuvo que salir a aclarar algo que debería entender hasta una piedra mojada: protestar NO significa tener licencia para destruir.

Imagínese el nivel de degradación intelectual al que llegaron ciertos sectores, que hubo que redactar documentos oficiales explicando que violencia, vandalismo y daños patrimoniales NO forman parte de una protesta legítima.

Felicidades.

Lograron que la universidad tuviera que emitir un comunicado básicamente diciendo: “Por favor no destruyan los edificios mientras protestan”.

Qué momento tan glorioso para la academia costarricense.

Pero claro… tampoco sorprende demasiado.

Porque fueron las mismas universidades las que durante años permitieron que ciertos grupos, amamantados ideológicamente por el Frente Amplio y las ramas socialistas recicladas de siempre, se dedicaran a lavarle la jupa a generaciones enteras de carajillos que ahora creen que cubrirse la cara, rayar paredes y jugar de revolucionario es una forma válida de pensamiento crítico.

Les vendieron romanticismo revolucionario y terminaron fabricando chiquillos jugando de insurgencia universitaria con mentalidad de barra brava.

Cierre

La verdad incómoda es esta: La UCR merece estudiantes críticos, inteligentes y combativos.

No hordas de encapuchados jugando de guerrilleros de cafetería mientras destruyen patrimonio público y reciben aplausos de operadores políticos reciclados que llevan décadas viviendo del conflicto permanente.

Porque protestar no es destruir.

Hacer conciencia no es vandalizar.

Y tener “conciencia social” no significa comportarse como una mezcla entre activista de utilería, influencer revolucionario y chata universitario.

Ya estuvo bueno de romantizar el caos.

-Si alguien destruye bienes públicos, que responda.

-Si alguien vandaliza, que pague.

Así de simple

Y si alguien necesita cubrirse la cara para hacer “lucha social”, probablemente ni él mismo está tan orgulloso de lo que anda haciendo.

Pero claro… es muy fácil jugar de mártir revolucionario cuando otro termina pagando la factura.

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