ADVERTENCIA: Si usted es liberacionista de hueso verde, esto le va a arder como alcohol en herida abierta. Léalo bajo su propio riesgo y con una silla cerca.

El día que el PLN se acostó boca arriba y le dijo al Frente Amplio: “haceme lo que querás”

Si usted todavía tiene enmarcada aquella imagen de José Figueres Ferrer botando las armas en el Cuartel Bellavista, prepárese emocionalmente. Porque lo que acaba de hacer el PLN no fue una contradicción política. Fue un exorcismo ideológico al revés. Sacaron el espíritu de lo que alguna vez fueron y dejaron el cascarón administrando el edificio.

Si todavía recuerda a Daniel Oduber Quirós hablando como estadista y no como panelista de programa de domingo, esto le va a dar gastritis.

Si todavía escucha en la memoria a Luis Alberto Monge diciendo “queridos costarricenses” con esa voz de abuelo que parecía saber exactamente dónde estaba cada tornillo del país aunque la economía estuviera hecha un Cristo, esto le va a doler.

Y si usted todavía guarda alguna admiración por la época en que Óscar Arias Sánchez caminaba por Oslo sosteniendo un Nobel mientras medio continente fingía que Costa Rica era Suiza tropical… bueno. Bienvenido a la autopsia.

Porque esto ya no es decadencia. La decadencia al menos conserva algo de dignidad. Esto es un partido entrando voluntariamente a una licuadora industrial y luego culpando a “la polarización”.

El increíble y sutíl arte de dispararse en absolutamente todas las extremidades…

Vamos a los hechos. Porque son tan absurdos que si uno los pone en una serie política de Netflix, la gente diría “nah, demasiado exagerado”.

El PLN pasó CUATRO AÑOS negociando el proyecto de Armonización Eléctrica. Cuatro. Años.

-Metieron mociones.

-Metieron cambios.

-Negociaron textos.

-Pusieron condiciones.

-Redactaron artículos.

-Presentaron el texto sustitutivo.

O sea, esa criatura legislativa tenía ADN liberacionista hasta en la placenta.

Y entonces llegó el día de la votación…

…y votaron en contra.

Diecisiete diputados liberacionistas votando contra el proyecto que ellos mismos ayudaron a construir. Es como durar nueve meses armando un bebé en IKEA para luego lanzarlo por las escaleras porque “tal vez después hacemos uno mejor”. Una obra maestra de la esquizofrenia política nacional.

El PLN no se disparó en el pie.

El PLN agarró una ametralladora, giró sobre sí mismo como trompo chifrijero y convirtió su credibilidad en queso rallado.

Del “enemigo ideológico” al soporte emocional parlamentario

Pero lo verdaderamente glorioso viene ahora.

Porque el partido que históricamente pasó décadas tratando al Frente Amplio como si fuera el primo incómodo marxista que llega a Navidad hablando de lucha de clases y monopolios energéticos… terminó obedeciéndole.

El Frente Amplio pidió públicamente que no votaran el proyecto.

Y el PLN respondió como estudiante nervioso cuando la profesora estricta dice “guarden las hojas”.

“Sí profe.”

Ni siquiera hubo resistencia. Ni un poquito. Aquello parecía una fracción esperando instrucciones de aterrizaje. Un partido entero convertido en Alexa ideológica: “Frente Amplio detected. Updating position…”

Y aquí es donde uno empieza a imaginar escenas tristísimas.

-¿Qué pensaría Pepillo Figueres viendo esto? Un hombre que defendió al PLN con una pasión que ya rozaba intervención psiquiátrica.

-¿Qué pensará Laura Chinchilla al ver que el partido que llevó a Casa Presidencial terminó operando como comité auxiliar del Frente Amplio? y tanto que hablo durante la campaña electoral pasada.

-¿Y qué pasará por la cabeza de Antonio Álvarez Desanti después de décadas poniendo la cara por un partido que ahora parece grupo de apoyo emocional con bandera verdiblanca?

Porque una cosa es negociar. Otra es coincidir en algo.

Y otra MUY distinta es terminar siguiendo el libreto ajeno con la disciplina de monaguillo ideológico recién bautizado.

La famosa “propuesta alternativa” que vive en Narnia

El PLN justificó semejante circo diciendo que ellos tienen una propuesta mejor.

“La Ley Marco Reguladora del Sector Energético”.

Nombre serio. Largo. Elegante. Muy institucional. Muy powerpoint corporativo.

El problema es un detalle pequeñito, insignificante, microscópico:

NO EXISTE.

-No hay texto.

-No hay borrador.

-No hay articulado.

-No hay expediente.

-No hay absolutamente nada.

(seguramente lo tiene el FA hecho y se lo va a dar al PLN)

Es literalmente humo legislativo premium.

-Un concepto.

-Una idea.

-Una vibra.

-Un “confíen en nosotros bro”.

Entonces el PLN decidió matar un proyecto real por una propuesta imaginaria que todavía vive en estado fetal dentro de algún grupo de WhatsApp partidario lleno de PDFs sin abrir.

Y esto resume perfectamente al PLN moderno:

bloquear lo concreto por lo hipotético, destruir lo imperfecto prometiendo algo “mejor” que mágicamente nunca llega, y pasar cuatro años negociando un proyecto para descubrir, en el último minuto, que aparentemente no les gustaba.

Es el equivalente político de durar años construyendo una casa y cuando ya van a entregar las llaves decir:

“Mae vieras que mejor no… algún día hacemos otra más bonita.”

🎭 El PLN entrando en guerra contra… el PLN

Pero el clímax del absurdo todavía faltaba.

Porque apareció Miguel Guillén pidiéndole públicamente a la fracción legislativa que NO votara el proyecto.

Repito para que se aprecie la demencia institucional:

El secretario general del partido pidiéndole a sus propios diputados que votaran contra el texto que sus propios diputados ayudaron a redactar.

Esto ya no era división interna.

Esto era un episodio de Discovery Channel sobre animales devorándose entre sí por estrés ambiental.

-La Juventud Liberacionista peleando con la bancada.

-La dirigencia peleando con los diputados.

-Los diputados peleando con el proyecto que ellos mismos hicieron.

Y mientras todo eso ocurría, salían a medios a hablar de “posición clara”.

Clara mis polainas.

Aquello era tan confuso que parecía reunión de condominio después de tres botellas de cacique y un apagón.

Lo que queda después de vender el alma por miedo

Con esta votación el PLN no enterró un proyecto. Enterró la última ilusión de que todavía sabía quién demonios es.

Y lo más impresionante es que lo hicieron creyendo que estaban siendo astutos. Pensaron que oponerse los salvaba electoralmente, cuando en realidad lo que hicieron fue mandar el mensaje más devastador posible a su propia base:

-“No tenemos convicciones. Solo cálculo. Y ni siquiera nos sale bien.”-

Ese votante tradicional liberacionista, el que heredó el partido como se hereda un equipo de fútbol o una receta familiar, hoy está viendo esto con la misma expresión de un señor que descubre que el restaurante de toda la vida ahora vende sushi vegano artesanal.

Y muchos simplemente se van a ir.

-No al PUSC.

-No al Frente Amplio.

-No al oficialismo.

Se van para la casa.

Porque cuando un partido pierde identidad, deja de inspirar lealtad. Y cuando deja de inspirar lealtad, se convierte en una marca vieja sobreviviendo de recuerdos. Como Nokia. Pero con menos dignidad y más comunicados de prensa.

El PLN hoy ya no parece un partido histórico.

Parece un satélite político desorientado, girando alrededor del Frente Amplio esperando aprobación gravitacional.

Don Pepe botó las armas para construir una República.

Sus herederos botaron las convicciones para sobrevivir un ciclo electoral.

Y esa diferencia explica absolutamente todo.

Por Maximiliano Ovares. Search Intelligence & AI Strategy Architect.

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