Max Navarro El decreto fue publicado en La Gaceta N°84 del 11 de mayo de 2026. El nuevo plazo vence el 26 de octubre y es el último: después de esa fecha, ningún bovino podrá moverse sin identificación. Si usted es ganadero o conoce a alguien que lo sea, hay una fecha que vale la pena anotar en rojo: 26 de octubre de 2026. Ese es el nuevo plazo, y según las autoridades, es el definitivo y el último, para que todos los productores de ganado bovino del país identifiquen individualmente sus animales con el arete electrónico oficial e ingresen los datos al sistema nacional de trazabilidad. El Gobierno de la República formalizó esta prórroga mediante el Decreto Ejecutivo N°45789-MAG-S-SP-MOPT, publicado en el Diario Oficial La Gaceta N°84 del 11 de mayo de 2026. Se trata de una reforma al transitorio del decreto anterior sobre rastreabilidad bovina, que modifica el plazo de cumplimiento obligatorio que había vencido sin éxito el pasado 26 de abril. La historia detrás del arete: un sistema que lleva años tratando de arrancar Para entender por qué se llega a esta segunda prórroga, hay que repasar brevemente el camino recorrido. Todo comenzó en enero de 2024, cuando el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) publicó en La Gaceta el decreto que creó el Sistema Nacional de Identificación Individual y Rastreabilidad del Ganado Bovino. La idea era clara y ambiciosa: que cada res en el país tuviera su propio “documento de identidad”, un arete con un chip electrónico que registrara toda su historia desde que nace hasta que llega al matadero. El sistema, conocido técnicamente como SIRIGABB, permite saber en tiempo real dónde está cada animal, en qué finca ha estado, qué vacunas recibió, cuándo fue vendido y a quién. Es, en esencia, un pasaporte individual para cada bovino. El decreto original daba 18 meses para implementarlo, lo que ponía el plazo de cumplimiento obligatorio en enero de 2026. Pero el sistema llegó a esa fecha con miles de productores sin haberse inscrito, en parte por dificultades técnicas con la plataforma, en parte por falta de aretes disponibles y en parte por resistencia de productores pequeños que veían el proceso como una carga. El MAG otorgó entonces una primera prórroga en diciembre de 2025, moviendo el plazo al 26 de abril de 2026. Ese plazo también venció sin que la implementación fuera completa. Ahora llega una segunda y, según las autoridades, última extensión: hasta el 26 de octubre de 2026. ¿Qué dice exactamente el decreto publicado en La Gaceta? El Decreto N°45789 modifica el Transitorio I del decreto anterior (N°45675-MAG-S-SP-MOPT) y establece dos cosas concretas: Primera: Los productores que aún no han identificado sus animales tendrán un plazo extraordinario de seis meses, hasta el 26 de octubre de 2026, para inscribirlos en el sistema nacional. Segunda: Durante ese período de prórroga, los ganaderos podrán seguir movilizando animales no identificados, pero únicamente usando guías físicas o digitales autorizadas por SENASA — el Servicio Nacional de Salud Animal. Esto es importante: no es que los animales puedan moverse libremente sin control, sino que se mantiene un mecanismo de autorización mientras se completa el proceso. Una vez que el 26 de octubre llegue, no hay vuelta atrás: ningún bovino podrá salir de una finca sin su identificación individual oficial. Sin arete, sin movimiento. ¿Qué es exactamente el arete y qué información guarda? El dispositivo oficial de identificación, llamado técnicamente DIIO (Dispositivo de Identificación Individual Oficial), consta de dos piezas que se colocan en la oreja del animal: Un arete visual tipo paleta de color, que permite identificar al animal a simple vista. Un chip electrónico que emite y recibe ondas de radio (tecnología RFID) y que contiene toda la información del animal en el sistema digital. Una vez registrado, ese chip vincula al animal con su finca de origen, su historial veterinario, sus movimientos entre fincas, subastas o mataderos, y los datos del propietario. Si el animal cambia de dueño, el sistema lo registra. Si recibe una vacuna, queda anotado. Si hay un brote de una enfermedad, las autoridades pueden rastrear en cuestión de horas con qué otros animales o fincas estuvo en contacto ese bovino. Para los productores con más de 25 animales que no reciben los aretes de forma gratuita del Estado, el costo en el mercado ronda entre ₡850 y ₡1.200 por arete, según datos del MAG. Lo que dicen las autoridades El ministro interino de Agricultura y Ganadería, Fernando Vargas, explicó el sentido de la prórroga sin rodeos: “Esta ampliación responde al proceso que hemos venido construyendo con el sector. Este plazo adicional permite que más productores se incorporen al sistema sin afectar su actividad, fortaleciendo al mismo tiempo la competitividad y el ordenamiento de la ganadería nacional.” Por su parte, Luis Matamoros, del SENASA, fue claro sobre el fondo del asunto: “La trazabilidad es clave para la sanidad animal y la inocuidad de los alimentos. Nos permite actuar con mayor rapidez ante riesgos, mejorar los controles y generar confianza en los mercados. Este es un plazo extraordinario, por lo que es fundamental que los productores aprovechen este tiempo para cumplir con la identificación.” El mensaje es consistente desde ambas instituciones: esta es la última extensión. El sistema de trazabilidad no va a desaparecer ni a ser archivado. La pregunta ya no es si va a aplicarse, sino si cada productor va a estar listo cuando llegue octubre. ¿Por qué es importante para el país más allá de los ganaderos? La trazabilidad bovina no es solo un asunto de los productores. Tiene consecuencias que tocan a toda la cadena de consumo y a la posición de Costa Rica en los mercados internacionales. Salud pública: Si hay un brote de una enfermedad como la fiebre aftosa o la brucelosis, un sistema de rastreabilidad permite contener el problema en días en lugar de semanas. Sin él, las autoridades sanitarias tienen que actuar casi a ciegas. Exportaciones: Los mercados internacionales — especialmente los de mayor exigencia como la Unión Europea o Estados Unidos — cada vez requieren más garantías sobre el origen de los alimentos. Un sistema de trazabilidad robusto es una ventaja competitiva para la carne bovina costarricense en esos mercados. Combate al robo de ganado: La ley que da origen a este sistema también busca dificultar el robo y la comercialización de animales robados. Un bovino sin arete o con datos inconsistentes en el sistema levanta alertas automáticas. Transparencia en subastas: Una vez que el sistema esté completamente activo, cualquier animal que llegue a una subasta sin su identificación oficial simplemente no podrá venderse. Eso le pone un freno importante al mercado informal de ganado. Lo que sigue El MAG y el SENASA indicaron que durante este período extraordinario continuarán acompañando a los productores con asistencia técnica y mecanismos accesibles para completar el registro. Los pequeños y medianos productores con menos de cierta cantidad de animales han venido recibiendo aretes sin costo de parte del Estado; ese programa continúa. Para los ganaderos que aún no han iniciado el proceso, el tiempo apremia. Seis meses suenan a mucho, pero la experiencia de los plazos anteriores demuestra que el proceso requiere tiempo: hay que inscribirse en el sistema, recibir los aretes, identificar a cada animal individualmente y actualizar los datos en la plataforma digital. La fecha límite es el 26 de octubre de 2026. Después de esa fecha, un bovino sin arete no puede salir de la finca. —El Diario CR Navegación de entradas Flores, Heredia, estrena Plan Regulador: así cambiará la forma en que crece el cantón UE aporta €120 millones en seguridad y €250 millones al tren eléctrico de Costa Rica