La bancada verdiblanca anunció que votará en contra del proyecto del Gobierno y propone una ley alterna. Con esa decisión, la aprobación de la reforma se vuelve prácticamente imposible — y las preguntas sobre el futuro del partido no se hacen esperar.

PLN hunde la Ley de Armonización Eléctrica y enciende el debate sobre su rumbo político

25 de mayo de 2025 | Política Nacional

La fracción legislativa del Partido Liberación Nacional (PLN) anunció este lunes que votará en contra del proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional, la iniciativa del Gobierno de Pueblo Soberano que pretende transformar el mercado energético del país con mayor participación de actores privados en la generación y comercialización de electricidad.

El anuncio fue hecho por el jefe de fracción verdiblanco, Álvaro Ramírez, junto al excandidato presidencial Álvaro Ramos, tras una reunión interna del partido. “El país necesita un ICE fuerte y este proyecto lo debilita. El proyecto no conviene”, sostuvo Ramírez.

Con esa posición, el oficialismo de Pueblo Soberano (PPSO) se queda sin los votos necesarios para aprobar el expediente. La propuesta requiere al menos 38 apoyos en el Plenario Legislativo, y la bancada oficialista apenas suma 31. El PLN se une así al Frente Amplio y a la Coalición Agenda Ciudadana, que en conjunto reúnen 25 votos en contra.

¿Qué propone la Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional?

La iniciativa busca abrir el mercado eléctrico costarricense para que, además del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), empresas privadas, cooperativas y otros actores puedan generar y comercializar electricidad dentro de un esquema regulado por el Estado. Actualmente, toda la energía producida por privados solo puede ser adquirida por el ICE bajo un sistema de cuotas fijo.

El texto contempla también la creación del Mercado Eléctrico Nacional y de una nueva entidad autónoma denominada Ente Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional (Ecosen), responsable de coordinar técnicamente el sistema y administrar el mercado eléctrico.

¿Qué contempla la creación del Ecosen?

Según la propuesta, la planificación del sistema eléctrico quedaría bajo las políticas del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae). El Ecosen elaboraría el Plan Nacional de Expansión de la Generación y la Transmisión Nacional, se financiaría mediante un canon eléctrico y el acceso al sistema sería libre para personas físicas y jurídicas que cumplan los requisitos técnicos y legales. Además, el proyecto propone flexibilizar la compra y contratación de electricidad entre distribuidoras y generadores privados, fortalecer la generación distribuida y permitir la permanencia de pequeñas plantas generadoras.

Los argumentos del PLN para votar en contra

Los argumentos del PLN para votar en contra

Ramírez argumentó que el proyecto afectaría el “modelo solidario” del sistema eléctrico costarricense y no garantiza una reducción en las tarifas para hogares y pequeñas empresas. El principal foco de cuestionamiento de la bancada apunta a la creación del Ecosen, entidad que —según el jefe de fracción— restaría protagonismo al ICE y abriría espacio para mayor injerencia política al quedar bajo influencia del Minae.

Como medida alterna, el PLN anunció que presentará un proyecto de ley propio, enfocado en atender una eventual crisis energética. La propuesta verdiblanca incluiría puntos como: evitar racionamientos en 2026 y 2027, proteger a hogares y sectores productivos de alzas tarifarias abruptas, fortalecer financieramente al ICE, las cooperativas eléctricas, Jasec y ESPH, y acelerar permisos para generación renovable.

El PLN da la espalda a su propio legado: entre el Frente Amplio y el vacío

Hay algo profundamente contradictorio en la posición que acaba de adoptar el PLN, y vale la pena decirlo con claridad.

El Partido Liberación Nacional es, históricamente, el partido de la modernización del Estado costarricense. El de las grandes instituciones, pero también el de las reformas. Un partido que durante décadas presumió de ser capaz de transformar al país sin destruir su tejido social. Ese partido acaba de anunciar que votará en contra de un proyecto que lleva casi cuatro años de negociaciones legislativas — y que, según sus críticos más incómodos, incluye condiciones impuestas por el propio PLN para que pudiera avanzar.

Dicho de otra manera: el PLN participó en diseñar la mesa, ayudó a poner los platos y ahora dice que no quiere comer. Es una posición que, a primera vista, resulta difícil de explicar a sus propios votantes.

La decisión deja al partido en una posición política inédita: aliado de facto con el Frente Amplio —la fuerza más a la izquierda de la Asamblea— en el rechazo a una reforma de mercado. Para una agrupación que se proclama de centro-izquierda reformista y que necesita recuperar terreno de cara a los próximos procesos electorales, esa imagen manda un mensaje que muchos dentro del propio liberacionismo preferirían no enviar.

No es un detalle menor. El PLN obtuvo 17 diputaciones en las elecciones de 2026 —lejos de los resultados que la agrupación considera aceptables— y tiene pendiente una reconstrucción de su perfil ideológico frente al electorado. Votar en bloque contra la modernización del sistema eléctrico, sin haber presentado aún una alternativa clara y aprobada, no parece la mejor forma de comenzar ese proceso.

La promesa de presentar un proyecto alterno es un consuelo parcial. En política, los proyectos que no existen aún no sirven de mucho para explicarle a la ciudadanía por qué se rechazó algo concreto que estaba sobre la mesa. Y mientras el PLN diseña su propuesta, la crisis energética que el mismo partido reconoce como real no va a esperar.

Voces críticas y el costo político de decir no

La reacción más dura llegó del Partido Unidad Social Cristiana. Juan Carlos Hidalgo, excandidato presidencial y líder del PUSC, calificó la postura del PLN como “inconsistente e irresponsable”, y fue directo al señalar que durante la campaña presidencial, el candidato liberacionista evitó una y otra vez pronunciarse con claridad sobre la apertura eléctrica. “No se vale esconder posiciones para evitar costos políticos. No se vale ocultarle información a los votantes”, afirmó.

Hidalgo fue más lejos: recordó que el texto que se llevaría a votación no surgió de la nada, sino de casi cuatro años de negociaciones en las que el propio PLN impuso condiciones para permitir que el expediente avanzara. “Pretende romperlo y oponerse al texto que ellos mismos plantearon”, señaló.

Desde la presidencia de la Asamblea Legislativa, la diputada Daniela Rojas del PUSC también dejó ver su inconformidad con la pausa en la discusión del proyecto, calificando la situación como “muy frustrante”. La posición del PUSC ha sido consistente: el mercado eléctrico necesita modernizarse y el camino para hacerlo es este expediente.

¿Qué sigue para el proyecto?

El proyecto está programado para ser discutido y votado este martes 26 de mayo en el Plenario Legislativo. De mantenerse la posición del PLN —junto a los votos negativos del Frente Amplio y la Coalición Agenda Ciudadana—, la propuesta no alcanzaría los 38 votos requeridos para superar el primer debate y quedaría descartada en esta etapa.

El sector empresarial, representado por la Cámara de Empresas de Distribución de Energía y Telecomunicaciones (CEDET) y la Cámara de Industrias, se pronunció a favor de la aprobación, advirtiendo que Costa Rica no puede seguir paralizada en materia energética.

El debate está lejos de cerrarse. Lo que sí parece claro es que la decisión del PLN no solo tiene consecuencias para el futuro energético del país, sino también para el futuro político de un partido que aún busca encontrar su lugar en la nueva realidad legislativa de Costa Rica.

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