Redacción El Diario CR Mientras Washington y Teherán se preparan para firmar un histórico acuerdo de paz en Ginebra el próximo 19 de junio, muchos israelíes expresan una mezcla de frustración, temor y decepción. El pacto, mediado por Pakistán tras más de tres meses y medio de intensos combates y negociaciones, ha sido anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump como un paso definitivo para poner fin a las hostilidades en la región. Según los términos del memorando de entendimiento, ambas partes declararán un cese inmediato, completo y permanente de las hostilidades, incluyendo en Líbano. Estados Unidos levantará el bloqueo a Irán, se comprometerá a no interferir en sus asuntos internos, evitará incrementar tropas en la zona y liberará la mitad de los activos congelados iraníes, unos 12.000 millones de dólares. A cambio, Irán reafirmará su adhesión al Tratado de No Proliferación Nuclear, confirmará que no producirá, desarrollará ni adquirirá armas nucleares y reabrirá el Estrecho de Ormuz al tráfico marítimo comercial en un plazo de 30 días. El acuerdo ha caído como un balde de agua fría en Israel. El líder de la oposición, Yair Lapid, lo calificó como un fracaso total: “El régimen sobrevive, el programa de misiles queda intacto y Teherán conserva la capacidad de reconstruir su programa nuclear. Esto es un completo fracaso de Netanyahu, que además convierte a Israel en un Estado cliente que recibe órdenes sobre su propia seguridad nacional”. Similar fue la reacción de Yair Golan, quien denunció que el pacto “inyecta miles de millones de dólares al régimen de los ayatolás, deja la infraestructura nuclear en pie y preserva la amenaza balística, salvando al régimen asesino de Teherán”. Decepción en la calle El malestar no se limita a la clase política. Conversaciones con ciudadanos comunes en Tel Aviv y Haifa revelan una profunda ansiedad. Mor Cohen, de 37 años y residente en Tel Aviv, considera que se perdió una oportunidad histórica de “terminar el trabajo”. “Este acuerdo garantiza prácticamente otra guerra en el futuro, porque todo lo que importaba a Israel quedó sin resolver”, afirma. Sus temores tienen fundamento. Antes del conflicto, Irán contaba con unos 3.000 misiles, muchos de ellos de largo alcance. Aunque los enfrentamientos redujeron el arsenal a la mitad, los 1.500 restantes siguen representando una amenaza seria. Además, el acuerdo no ofrece garantías concretas sobre los proxies iraníes como Hezbolá en el norte y los hutíes en el sur, que continúan hostigando a Israel con cohetes y drones. “La sensación general en la calle es que Trump nos ha vendido”, dice Maor Attias, de 56 años, desde Haifa. “Los estadounidenses no entienden Medio Oriente. Irán les vendió una narrativa y ellos la compraron, ya sea porque la creyeron o porque se cansaron del conflicto. Con las elecciones de medio término acercándose, Israel queda en el último lugar de prioridades”. Mor coincide y añade que la política exterior estadounidense responde a intereses, no a alianzas permanentes. “Hoy Trump puede ser el mejor amigo de Netanyahu; mañana podría serlo de Kim Jong-un si le conviene políticamente”. Estos temores se alimentan de precedentes recientes: el abandono de aliados afganos en 2021 y el retiro parcial de tropas en Siria en 2019, que dejó expuestos a los kurdos. Sin embargo, tanto Mor como Maor insisten en que Israel no es presa fácil. “Estamos bien equipados, altamente entrenados y determinados a sobrevivir. Con o sin apoyo estadounidense, haremos lo necesario para defendernos”, asegura Maor. Alivio para algunos No todos ven el acuerdo como una derrota estratégica. Lilach Kalderon, madre de tres hijos de 40 años, respira aliviada tras meses de tensión. “La guerra con Irán fue profundamente traumática. Mi esposo está en la reserva y la preocupación no me dejaba dormir. Este pacto significa que se salvarán vidas y los soldados no tendrán que pasar cincuenta días seguidos en múltiples frentes. Para un país pequeño de diez millones de habitantes, esa carga es insostenible”. Expertos como el analista militar Amir Oren coinciden en que Israel enfrenta límites reales. “Un cambio de régimen en Irán no es factible. Las operaciones quirúrgicas contra objetivos nucleares o de misiles tienen efecto temporal. Además, el arsenal de interceptores israelí se agotaría y el apoyo estadounidense no está garantizado”, explica Oren. En Líbano, una ocupación plena es políticamente inviable, por lo que una solución diplomática que involucre al gobierno libanés moderado contra Hezbolá parece más realista. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió hoy que Israel responderá con fuerza plena si Irán interviene en futuros enfrentamientos relacionados con Hezbolá. “No comprometeremos los intereses de seguridad supremos ni nos retiraremos de las zonas de seguridad. Si Irán ataca, demostraremos claramente la disparidad de poder”, señaló. Implicaciones globales Desde Costa Rica, país sin ejército y promotor histórico del desarme y la diplomacia, este acuerdo genera observaciones mixtas. Por un lado, representa un triunfo de la negociación sobre la confrontación y podría estabilizar el precio del petróleo y las rutas comerciales vitales como el Estrecho de Ormuz. Por otro, si no aborda las raíces del conflicto —el programa nuclear iraní y el apoyo a grupos armados—, podría ser solo un respiro temporal antes de la próxima escalada. Israel recibe la mayor asistencia militar estadounidense. Cualquier acción unilateral contra los deseos de Washington podría acarrear consecuencias, como la suspensión de envíos de municiones, tal como ocurrió bajo Biden durante la guerra en Gaza. Mientras los diplomáticos se reúnen en Ginebra, el acuerdo detiene una guerra, pero el debate sobre su verdadero significado para la seguridad de Israel —y la estabilidad regional— apenas comienza. En las calles de Tel Aviv y Haifa, la ira y la ansiedad conviven con un cauteloso alivio. La historia dirá si este pacto sella una paz duradera o solo pospone el siguiente capítulo de un conflicto centenario. Navegación de entradas Trump avanza en negociaciones con Irán mientras tensiones en Ucrania entran en fase crítica según Naciones Unidas El Tribunal de La Haya rechaza reclamos de Ucrania sobre Crimea y da la razón a Rusia