Max Ovares Un colectivo feminista costarricense salió al paso de los pronunciamientos públicos que piden a organizaciones de mujeres respaldar a la presidenta Laura Fernández, luego de que el diputado del Frente Amplio Edgardo Araya la describiera con una expresión considerada despectiva hacia su capacidad. La agrupación, conocida como Mujeres Alerta Costa Rica, no negó que el comentario del legislador tuviera un componente machista, pero puso en duda que ese mismo nivel de movilización se active cuando las víctimas de violencia de género son mujeres sin cargos públicos. Según el colectivo, el rechazo a expresiones misóginas debe ser parejo, sin importar quién las reciba. Al mismo tiempo, plantearon una pregunta que atraviesa todo su comunicado: por qué no surgen convocatorias similares cuando se trata de femicidios, denuncias desatendidas o fallas del Estado en la protección de mujeres. Una de las frases centrales del pronunciamiento resume esa postura: “no somos un respaldo automático para quien nunca respaldó nuestras demandas”. Con ella, la agrupación buscó marcar distancia frente a lo que consideran un uso oportunista del discurso feminista, activado únicamente ante crisis mediáticas que afectan a figuras de poder. El comunicado también trajo a la conversación el caso de Meily Iveth Meza Ibarra, una mujer que habría muerto a manos de su expareja, quien enfrentaba denuncias previas pese a permanecer en libertad. Para el colectivo, ese tipo de casos no despierta la misma reacción institucional ni mediática que una ofensa verbal contra una funcionaria de alto perfil, una asimetría que consideran reveladora sobre qué causas reciben atención y cuáles quedan invisibilizadas. La agrupación fue más allá y cuestionó directamente la gestión de la actual administración en temas de género, señalando que la mandataria no ha respondido de forma consistente a las demandas del movimiento feminista durante su corto período en el cargo. A su juicio, pedir solidaridad hacia la presidenta en este contexto, sin que exista una relación recíproca previa, resulta contradictorio. El pronunciamiento cerró con una reflexión sobre cómo históricamente se ha descalificado a las mujeres que denuncian violencia o exigen cambios, tildándolas de exageradas o conflictivas, y con un llamado a que la indignación frente a la misoginia sea igual de intensa cuando las víctimas son mujeres anónimas, no solo cuando se trata de personajes públicos. La organización insistió en que la prioridad debe seguir siendo el fortalecimiento de las políticas de prevención, protección y justicia para las mujeres del país. Navegación de entradas Oficialismo presenta reformas constitucionales contra la Contraloría y el sistema de magistrados en medio de choque con la Sala IV