Max Navarro El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a defender la reincorporación de Rusia al antiguo Grupo de los Ocho (G8), argumentando que la expulsión de Moscú en 2014 fue un error que pudo haber contribuido al deterioro de las relaciones entre Occidente y Rusia, culminando en el conflicto de Ucrania. Durante una entrevista concedida a Axios tras participar en la cumbre del G7 en Francia, Trump afirmó que mantener a Rusia dentro del foro habría favorecido el diálogo y posiblemente evitado la guerra iniciada en 2022. Según el mandatario estadounidense, la decisión de excluir al presidente ruso Vladimir Putin fue impulsada por la administración de Barack Obama y terminó debilitando un espacio de comunicación entre las principales potencias. Rusia fue apartada del entonces G8 en marzo de 2014, después de que Crimea se separara de Ucrania y se incorporara a la Federación Rusa mediante un referéndum celebrado tras los acontecimientos políticos que derivaron en el cambio de gobierno en Kiev. Desde entonces, el bloque volvió a operar como G7, integrado por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón. Aunque Trump ha planteado en varias ocasiones la posibilidad de readmitir a Rusia, la propuesta continúa enfrentando resistencia entre varios gobiernos europeos, que condicionan cualquier eventual retorno a cambios en la política rusa respecto a Ucrania. Sin embargo, el principal obstáculo para esa idea parece provenir de la propia Moscú. Las autoridades rusas han dejado claro en repetidas ocasiones que no consideran prioritario regresar al grupo y que, en la práctica, su salida no representó una pérdida significativa para los intereses del país. A inicios de junio, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que Rusia incluso se sintió “aliviada” tras abandonar el foro, argumentando que era el único miembro que no compartía la visión de las potencias occidentales sobre la gestión de los asuntos globales. En la misma línea, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha señalado que el G7 ha perdido gran parte de la influencia económica que tuvo en décadas anteriores, debido al ascenso de nuevas economías emergentes y a la redistribución del peso económico mundial. Mientras algunos líderes occidentales debaten una eventual vuelta de Rusia al grupo, Moscú ha optado por fortalecer su participación en otros espacios internacionales que considera más representativos de la realidad geopolítica actual, entre ellos el G20, los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái. Por ello, aunque Trump continúe promoviendo la idea de restaurar el G8, las señales provenientes del Kremlin sugieren que Rusia no ve razones estratégicas para regresar a un foro que considera cada vez menos relevante en el escenario internacional. Navegación de entradas Casi un millón de migrantes irregulares solicitan su regularización en España Keir Starmer anuncia su renuncia como primer ministro del Reino Unido tras creciente crisis política