Max Ovares Advertencia: Este monólogo va dirigido a esas personas y agrupaciones que un día son de un color y al otro amanecen de otro, acomodándose a lo que sopla el viento del momento… o cuando sienten que alguien les respira en la nuca y ven amenazadas sus vacaciones en Disney. Esto está cargado de crítica ácida, ironía y humor sin filtro. Si a usted se le infla la vena con esto, el problema no es mío, es suyo. No venga a joder con que lo ofendí, porque yo solo escribí; el que se sintió aludido fue usted solito, mae. El Frente Amplio descubre el amor por la libertad de expresión… Luego de que Marco Rubio dijera que los “terroristas de extrema izquierda” y sus financistas, cómplices e incitadores son “enemigos de la civilización” y que no son bienvenidos en Estados Unidos, en San José algo se movió más rápido que diputado corriendo a firmar planilla el último día del mes: al Frente Amplio le entró una urgencia existencial por la libertad de expresión que ni ellos mismos se creían capaces de sentir. Sacaron comunicado de la Comisión Política, foto con la manta amarilla ondeando heroica, y el titular más dramático del año: -“Costa Rica no debe sumarse a la estrategia de persecución política del gobierno de los EEUU.” – Como si a alguien en Zapote le hubiesen preguntado su opinión antes de que el Tío Sam decidiera a quién le sella el pasaporte y a quién no. Y es que no nos digamos mentiras, diay: esto no es una defensa de principios, es papel higiénico para el pánico. Porque cuando uno lee entre líneas el comunicado, lo que en realidad están diciendo es “por favor, por favor, que no nos vayan a meter en esa lista”, con la misma angustia del que revisa el buzón esperando que no le haya llegado la notificación de Migración. Con razón se vinieron tantos cambios de último minuto en sus declaraciones, opiniones y posturas políticas. De seguro alguien del partido ya tenía comprado el paquete a Orlando con entrada a Epcot incluida, y ahora anda con el Jesús en la boca pensando que en el aeropuerto de Miami le van a preguntar si alguna vez retuiteó algo del Che Guevara. Del “enemigo de EEUU” al “no joda, yo soy pluralista”: la transformada exprés Parece que tienen ganas de poder entrar a Disney sin que los vean feo. Porque leer el comunicado del FA es presenciar en tiempo real la transformación más rápida desde que a Bruce Banner le sube la presión: de un plumazo pasaron de ser la vanguardia revolucionaria latinoamericana, la voz de los pueblos oprimidos y el ala más consecuente de la izquierda continental, a convertirse —en un solo párrafo— en una “agrupación pluralista y respetuosa de la diversidad de opiniones” que lo único que quiere es que nadie los persiga por pensar distinto. Qué torta de reinvención, maes. Ya quisiera un maquillista de Hollywood lograr ese cambio de imagen en tan poco tiempo. Y es que no solo se habla de que el país del norte, muy al norte, quiere ponerle un freno a esos grupos de izquierda y a sus sub ramas, sino que además les está dando cacería con nombre y apellido a quienes financien, inciten o faciliten ese tipo de estructuras. Y ahí fue donde al Frente se le cayó el teatrito y le cambió el semblante más rápido que resultado de examen médico. Porque una cosa es hacer catarsis ideológica los sábados en la Plaza de la Democracia, y otra muy distinta es que el Departamento de Estado gringo empiece a mandar cartitas preguntando quién anduvo “incitando” qué cosa, con quién se reunió y qué manta ondeaba en la última marcha. De comunistas a “hermano, ¿ya oró hoy?”: la ruta camaleónica que le hace falta al Frente Con tanto giro en sus posturas políticas, lo único que les hace falta al Frente Amplio es que en un año dejen de insistir tanto con la ideología de género, se distancien calladitos de las comunidades que tanto les dieron bola en campaña, y que después de haber jurado con la mano en el pecho que ya no son comunistas, terminen sacando un comunicado diciendo que ahora son un partido evangélico, cristiano, católico, reformista, luterano, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, testigo de Jehová y profundamente conservador y Pro familia tradicional. Lo veo probable, en algún momento. Al ritmo que van, para el 2030 el Frente Amplio va a tener más denominaciones religiosas representadas que el directorio que el Club 700 un domingo por la mañana, con todo y ofrenda. Porque esa es la genialidad del asunto: el Frente Amplio no tiene ideología, tiene una app de clima. Revisan para dónde sopla el viento internacional y ajustan el discurso en tiempo real, como el que saca el paraguas antes de que caiga la primera gota. Si Washington aprieta, ellos se ablandan más rápido que un queque bajo el sol de Puntarenas. Si en algún momento conviene la etiqueta de “revolucionarios”, ahí están con el puño en alto. Pero si esa misma etiqueta empieza a oler a visa cancelada, entonces resulta que ellos siempre fueron los defensores más fervientes de la democracia liberal, el estado de derecho y el pluralismo, como si uno no tuviera memoria ni archivo de comunicados viejos guardados en algún Google Drive. El deporte nacional del Frente: sentirse perseguido hasta comiendo gallo pinto Y aquí viene lo mejor, lo que nunca falla, la constante universal del Frente Amplio: no importa el tema, no importa el contexto, siempre, siempre, terminan sintiéndose perseguidos. Les suben el precio del gas y son víctimas. Les cuestionan un proyecto de ley y son víctimas. Ahora resulta que un anuncio de política migratoria de un país que ni siquiera los mencionó por nombre también los convierte, automáticamente, en víctimas. Es un talento nato, hay que reconocerlo, maes: el Frente Amplio podría estar echándose un cafecito con natilla un domingo tranquilo y aun así encontraría la manera de sentir que el imperio les está fiscalizando hasta el tenedor. Lo curioso —y esto sí que tiene gracia— es que en el mismo comunicado hablan de “judicialización de personas activistas” en Costa Rica, como si aquí anduviéramos en pleno macartismo tropical, cuando lo único que realmente les preocupa, en el fondo, es que alguien de la cúpula partidaria tenga pendiente un viajecito al norte y no quiera que le pase lo mismo que a ciertos personajes con pasado incómodo que ya conocen el sabor amargo de una visa revocada. Ahí sí, cuando el tema toca el bolsillo o el pasaporte, la solidaridad internacionalista se activa a toda máquina, más rápida que bombero en incendio. Cierre: la vara de siempre, empanizada de víctima Al final, lo que deja este numerito es la misma lección de siempre, la que el Frente Amplio repite comunicado tras comunicado como quien recita el catecismo: no hay convicción que no se doble, no hay principio que no se acomode, no hay bandera que no se guarde en el cajón cuando el viento cambia de dirección. Hoy son pluralistas y respetuosos de la diversidad de opiniones, mañana serán lo que el clima político les exija ser, y pasado mañana —cuando ya nadie se acuerde de este comunicado— volverán a la trinchera de siempre con el puño en alto y el discurso de resistencia recargado, como si nunca hubiese existido este episodio de pánico migratorio disfrazado de defensa de la democracia. Y es que ese es el verdadero talento del Frente Amplio: no camaleonean para sobrevivir, camaleonean para nunca tener que hacerse responsables de nada. Cada giro, cada comunicado, cada reinvención exprés viene siempre envuelto en el mismo papel de regalo: el de la víctima eterna, perseguida, incomprendida, atacada por poderes oscuros que nunca terminan de nombrar con claridad porque, en el fondo, el verdadero enemigo que temen no es Washington, ni el fascismo regional, ni la derecha autoritaria que tanto mencionan en sus comunicados. El verdadero enemigo es el espejo. Y a ese, colegas, a ese sí que no lo van a poder despachar con un comunicado de la Comisión Política. Navegación de entradas Lea bajo su propio riesgo… José Miguel Villalobos le pone los puntos sobre las íes a Ortega: Guanacaste no se toca